sábado, 11 de julio de 2015

MEJOR QUE BABIERA, DEL CID, O QUE EL MISMO BUCÉFALO, DE ALEJANDRO MAGNO

"Cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le pondría... Y así, después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante. Nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo"..
Miguel de Cervantes.