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SE LLEVARON SOLO A UNOS POCOS

  Las luces se precipitaron violentas desde el cielo en una noche clara, tan mudas como el viento suave. Pero al llegar al suelo lo acariciaron con la dulzura de una pluma y se posaron. Se llevaron solo a unos pocos. Eligieron a los presentes; tal vez al azar, o tal vez no. Todos sabían de algún modo que era una invitación especial. Un billete de ida, quizá sin vuelta, allá donde jamás hubieran alcanzado a imaginar. Y con un susurro, las luces regresaron al firmamento. La ilusión se esfumó, como un rayo, dejando a los temerosos acurrucados en la piedra mojada del suelo, mirando al cielo, con lágrimas en los ojos y el corazón encogido. Preguntándose si el miedo no habría cegado su juicio al rechazar la que podría haber sido la aventura de sus vidas.

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