sábado, 18 de diciembre de 2010

HECHIZO DE BOSQUE

Pobre hada bailarina. Un ogro no pudo soportar más su alegría, su juventud, su fuerza y belleza, y la hechizó. Quedó atrapada en la eternidad del silencio; viva, pero inmóvil, amordazada en un tronco de madera, compartiendo el latido de este árbol. Maldito ogro huraño, sucio y envidioso, ¿cómo pudo nacer tan poderoso? ¿Cómo pudo ser tan cruel? No se conoce método para romper el embrujo, pero la bailarina no se inquieta. El mal no es eterno, y la magia solo existe hasta que expira la vida de quien la formula. Las hadas bailarinas son escasas, pero inmortales. A ojos de una vida eterna la pena pasará como un suspiro, y a la muerte del indeseable, en libertad volverá a bailar...