domingo, 7 de noviembre de 2010

MANERAS DE SER FELIZ

LA RED SOCIAL
De entre el cúmulo de virtudes del último trabajo de David Fincher es difícil quedarse con una. Como ocurre con cualquier otra obra maestra, puede que sea esa capacidad de imbuir al espectador en el tren de la narración, sin esfuerzo, sin tiempo para respirar. Puede que sea aún mejor que cuando éste recuerda que está en el cine, cuando el autor suelta su mano por un instante, se encuentra con el estilo sublime de un lenguaje certero, aséptico, brillante y a la vez bello -la ampulosa secuencia de las regatas es un ejemplo-. Pero no es ese todo el mérito. El aplauso también va para el libreto, y para su responsable, Aron Sorkin. También para los que le dejaron hacer, sin tachar un renglón de un texto que hila los retazos de una historia construida a base de eventos, de emociones, de ideas y traiciones. Y así se llega al nivel más bajo, al que importa, al que tiene la llave para convertir el filme en una cinta de culto. El regusto final se regodea sin remilgos en el bochornoso autoengaño. No sólo en el de las 500 millones de almas con vida proyectada en la Red, víctimas de una inercia con tintes de moda que no debiera tardar en caducar; sino en el de una sociedad hiptonizada por los fuegos de artificio -cada vez más evidentes- de un ciberespacio predador de la vida real en favor de la virtual.
Fincher culmina con línea editorial clara. Dibuja el personaje, paradigma del resentimiento, del complejo social traducido en venganza, en odio, en desprecio moral. Modela el incrédulo dueño soberbio, y menos genial de lo que aparenta -el nacimiento de Facebook es una suma de plagios-, de una idea que hoy se vendería por 6.900 millones de dólares, pero mañana podría no valer nada. Perfila la ambición ciega consecuencia del rechazo, del aislamiento intelectual, del sueño del rey destronado que nunca fue rey, y que transfigura la realidad situándose en el epicentro; sin darse cuenta de que todo es mucho más fácil. Que las metas insanas no están de verdad ahí; que existen otros modos de ser feliz. Que hay reales maneras de serlo, de hecho.

http://www.eldiariomontanes.es/v/20101107/cultura/cine/maneras-feliz-20101107.html

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde luego ya somos más de uno y de dos los que nos hemos planteado darnos de baja en facebook, ya que tras un tiempo "disfrutando" de sus ventajas, estamos empezando a ver también sus inconvenientes. Estoy de acuerdo en que poco a poco todos iremos perdiendo el interés.