sábado, 28 de noviembre de 2009

ORGÁNICO

La calma llega especialmente en las noches de verano. El mar, cansado del agitado baño humano, se sosiega, parece relajarse y descansar. La ciencia lo explica amparándose en los astros, y en los magníficos juegos que articulan en torno a la gravedad. Pero en el mundo de la imaginación el océano es un ser orgánico. Con sentimientos de ira, falsedad y venganza, que cada noche, salvo en los días de fuerte temporal, parece descansar manso bajo el reflejo de la luna.